En otro orden de cosas, las hijas de nuestro presidente son... góticas. Escándalo nacional, en parte esgrimido por los pepeístas. Supongo que para poder esconder otros trapos sucios relacionados con sus asuntillos de dinero negro y trajes en la costa levantina. Pero lo más gracioso del tema no es la estampa en cuestión (la sonrisa de Obama parece así de natural siempre). Lo curioso es que la pandereta gótica española y comercial ha salido también a la palestra a reivindicar su status de diseñadores y críticos especializados. No sé quién es peor.
En Oxford también hay ovejas negras. Aunque ellas no visten sólo de negro. Pueden combinar todos los colores que quieran en su cuerpo. Eso sí, tienen una única regla inquebrantable: desafiar el frío de Oxford caminando a las tres de la mañana por las calles sin abrigo, con tirantes y con una minifalda más mini que falda. De ovejas va la cosa.
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En Oxford también hay ovejas negras. Aunque ellas no visten sólo de negro. Pueden combinar todos los colores que quieran en su cuerpo. Eso sí, tienen una única regla inquebrantable: desafiar el frío de Oxford caminando a las tres de la mañana por las calles sin abrigo, con tirantes y con una minifalda más mini que falda. De ovejas va la cosa.




